miércoles, 26 de febrero de 2020

Han pasado 5 años

Si, 5 años desde el último momento que escribí algo en este blog. Más que 5 años han sido muchos momentos, muchas historias que me desgarraron por completo, donde me quedé sin piel... Donde la desnudez fue mi vestuario y el frío mi refugio. Finalmente entendí que todo esto fue necesario para vestirme con la mejor piel que nunca jamás logré conocer pese a mis esfuerzos, fue cuando dejé de buscar, de mostrar lo mejor de mi cuando llegó lo que ni siquiera imaginé que merecía.

Hoy después de 5 años sonrío grande y genuinamente, duermo dejando descansar mis pensamientos, mi cabeza y mi cuerpo en el brazo de ese amor que llegó para quedarse. Respiro disfrutando cada bocanada de aire porque está impregnado de felicidad.

Hoy soy madre de 2 peques, una nena de 3 años y nene de 8 meses que me reinventaron como persona y como mujer. Ellos se han convertido en mi equilibrio perfecto, en las sonrisas con la más dulce tonada, en las miradas que no ven al los ojos sino al alma, ellos son lo más maravilloso que Dios me concedió.

Hoy cuando he visto pasar 5 navidades me siento que llevo conmigo el mega saco de los regalos y son todos míos. Tengo hasta lo que no pedí así que me permito vivirlo y disfrutarlo al máximo.

Hoy finalmente me siento plena y completa...

domingo, 26 de abril de 2015

VIVIRÉ A MI MODO

Definitivamente nunca acabaré de memorizar cada una de mis cicatrices, porque las sigo confundiendo con heridas, cuando me empeño en abrirlas. Me he dado cuenta de que el amor no tenía nada que ver con lo que me habían contado, con lo que había leído, sólo tenía que ver conmigo, y sólo lo he sabido cuando en mitad del huracán. He necesitado crear mapas con la piel de mi espalda. 

Sigo leyendo a Cortazar cuando se me cansan las alas y sigo invocando a Neruda cada Domingo. He aprendido que no es a la tercera cuando te das por vencido, porque nunca debes de rendirte. Que voy a tropezar, a caer, y a sufrir muchísimas heridas más, que voy a querer tener un doctorado en huidas, pero jamas me daré por vencida. Porque sin andar no hay camino, y sin camino no hay historia, ni victoria, sólo derrotas. Además, andando hacia atrás, uno siempre tiene más probabilidades de tropezar con la misma piedra. 

También he aprendido que la magia del naufragio no está en llegar a ser sobreviviente, sino en aprender a bailar con el vaivén del mar, en mitad de la tormenta, agarrar el timón, aguantar el tirón, enamorarte de la corriente, ser paciente porque al final las nubes se irán. ¿De verdad crees que voy a rendirme? Los que están apuntándome con el dedo, deben saber que sigo siendo yo la que me pongo la pistola en la sien y la que decido si apretar o no el gatillo, que no hay más balas para mí que las que yo misma fabrico y no tengo más heridas que las que yo me hice por voluntad propia. 

Lo bueno de tener el corazón hecho pedazos es eso, que las balas de los demás tal como entran, salen. En fin, creo que no necesito la saliva de nadie para curarme, eso tuve que aprender a hacerlo yo solita; que por mi suerte o para desgracia de algunos, todavía no voy a ser el blanco fácil de nadie. Voy a atreverme a pasar por el forro de mi vestido todo lo que puedan decir de mi si alguien que se atreva a hablar mal. No busco la aprobación de la sociedad que de seguro me dirá que todo lo que escribo es poesía, porque no es verdad, no lo es, es mi vida, la mía, así que ya decidiré yo como escribirla. 


Finalmente aunque llegue el día que la sonrisa se me tuerza, siempre va a estar la familia sujetando mi mundo y eso es lo único que debe importarme. 

viernes, 27 de junio de 2014

PENSÁNDOTE AÚN EN MI CONTRA

Hoy me levanté y me fijé que ya perdí la cuenta, ya no sé si fue hace un rato o hace mil años que no vives en mi. Cada rincón está lleno de telarañas, me vi desolada y triste por dentro. Quizás tengo que limpiar cada recuerdo tuyo, cada huella que quedó en mi piel, porque aún se dejan ver. Es que no sé como olvidar tu nombre... Por favor te pido me perdones pero al mismo tiempo que me entiendas si me atrevo a pensar en ti otra vez, así como yo entiendo que no fuiste tú quien se marchó, que fui yo que no te supe amar, ni retener. Fui la culpable y hoy te pienso sin querer.   Hoy me doy cuenta que no puse de mi parte y fue allí que me perdí en este cuento, perdiéndote a ti también. 

Con frecuencia me doy vuelta imaginándome que en cualquier momento vas aparecer, creo que ya es la señal de que tengo que olvidarte, debo entender que hacer, porque aunque crea que te puedo ver, que te puedo oler, no es estás... no existes ya. 

Me pregunto qué había de mi antes de ti y yo creo que empecé a vivir después de conocerte, de vivirte y de sentirte.

Ya no quiero pensarte más porque dueles en cada espacio de mi ser. 




jueves, 27 de marzo de 2014

HOY TE VI CORAZÓN


Hoy reflexionando acerca de las cosas del corazón, esas cosas que te impulsan o te afectan, que te dan alegría o por el contrario te dan tristeza, me detuve a revisarte. Quise ver que tan herido estás y que reparaciones puedo hacerte para reconfortarte y en reacción a ello le des respiro a mi alma. Eso haces tu corazón… Eres no solo un órgano que late y bombea sangre a mi cuerpo sino que albergas emociones que sin duda me afectan, para bien o para mal pero terminan haciendo replicas en mis días.

Sé que soy responsable de lo que te ocurre, sé que puedo cambiar las cosas en el momento que así lo decida, sé que no solo mi alma necesita un respiro, sé que si me dañas es en respuesta al mismo daño que yo te ocasiono con mis acciones.

¡Perdóname corazón! Hoy he visto tus heridas, unas heridas que te he obligado a callar porque ni siquiera te he permitido llorarlas, es que quise que fueras fuerte y resistieras. Perdóname porque mientras se fueron sumando en la misma medida yo te fui obligando a soportarlas sin poder tan solo reclamar. Hoy he visto lo lastimado que estás y no he podido evitar llorar porque te abandoné tanto que ahora no hay lugar donde pueda tomarte sin sentir tus heridas abiertas.

Nadie mejor que yo te conoce corazón, sé lo que quieres, sé lo que amas, sé de tus miedos y más aún sé de tus anhelos. Sé que no hospedas en ti sentimientos de odio y quizás eso te ha hecho débil, pero también noble.

Sé que quieres curarte, permíteme sanar cada una de esas heridas que hoy tienes. Déjame lavar la sangre del dolor que te cubre y recuperémonos juntos porque somos uno.

Sé que amas con incertidumbre, permíteme definir tu amor para estabilizarlo y eche raíces firmes en ti o que se aleje y te acompañaré a sacarlo de ti. Déjame que hable y accione para obtener resultados y tomar decisiones. Caminaremos juntos de la mano de nuestro amor o lo dejaremos ir entendiendo que no era para nosotros. Nos acompañaremos porque seguimos siendo uno y nos recuperaremos en el camino, eso te lo aseguro.

Sé que tienes miedo a la perdida, permíteme hacerte entender que no te quedas solo jamás, porque tenemos lo más grande que un ser humano puede añorar y es la fe, la fe por un ser divino que nos guía, la fe por su promesa de un mejor mañana, la fe que nos da su presencia invisible pero consoladora.

Sé que anhelas recuperarte y acompañarme a lo alto de la montaña, donde podamos respirar en paz dejando atrás el dolor y créeme corazón que yo también así lo deseo. Entonces ahora me permitiré yo cumplir tu anhelo pero antes entiende el camino que debo recorrer para darte paz, para darnos paz.

Déjame hacer para poder rehacerte corazón…

jueves, 14 de noviembre de 2013

Decirle "Acepto" a la felicidad

Todos sin duda estamos en la búsqueda constante de la felicidad. Día a día vamos tras ese sueño, pensamos que cuando tengamos esa casa, ese carro, ese trabajo o a esa persona a nuestro lado, sin duda la felicidad llegará. Hay momentos de frustración e impotencia al ver que las oportunidades pasan frente a nosotros y las dejamos pasar, solo las vemos con la añoranza de un mañana y nos decimos a si mismos ¡Eso es lo que me haría feliz!.

Pasado un tiempo algunos nos damos cuenta de que la Felicidad no depende de algo o alguien, o más bien si depende de alguien, pero ese alguien somos nosotros mismos. Es ahí cuando nos detenemos y vemos todo el tiempo perdido detrás de superficialidades, detrás de personas que así como llegan a nuestras vidas, se van... 

En realidad ese tiempo que creemos perdido representa el camino al aprendizaje, es todo lo que tuvimos que vivir y padecer para tener la madurez de decir "Mi felicidad depende exclusivamente de mi". Así de simple y sencillo! Nuestra actitud ante la vida y las circunstancias son las que marcan el grado de felicidad o desdicha que podemos sentir.

Es abrir los ojos ante lo que tenemos, aceptarlo, sonreír y dar gracias por ello. Es caminar oyendo la música que emana de nuestro ser, es trabajar poniéndole pasión a esa tarea, es ver al desconocido y ofrecerle un saludo y una sonrisa, es ver en los ojos de un niño la inocencia del actuar, es decirle te quiero acompañado de un fuerte abrazo a cada miembro de la familia, es compartir un almuerzo cargado de amenas conversaciones, es sentir emoción al ver la lluvia caer, es ver la hermosura del sol ocultarse cada atardecer, es amar y dejarse amar en la misma proporción, es vivir el Hoy el Aquí y el Ahora. 

Yo le dije "Acepto" a la felicidad :)

sábado, 6 de octubre de 2012

El lápiz mostrándome el camino...

Tenía apenas 11 años cuando hablaba con unos grandes hombres, cuando entre relatos, hobbies, pasatiempos les conté uno de mis misteriosos sueños y fue cuando uno de ellos me invitó a escribirlo. No se trataba de solo dejar en el papel como transcurrió el sueño en sí, sino de dejarle algo de mi. Me animé y así lo hice...

Para mi sorpresa cuando empecé aquella tarde a escribir, descubrí que disfrutaba hacerlo, que mi mano y mis ideas se entendían maravillosamente bien, que pasaba el tiempo y no quería dejar de gastar la punta del lápiz.

A partir de ese momento decidí escribir más a menudo, siguiendo los consejos de aquel amigo. Solo hacía falta que apareciera una idea en mi cabeza para que corriera a buscar aquel cuaderno que recibió todos esos cuentos de niña.

Mantuve este hábito por algunos años, sin embargo, las responsabilidades de la adolescencia, del hecho de dejar la niña atrás y convertirme en una mujer, hizo que olvidara el lápiz y el papel. La ventana por donde dejaba escapar mis ideas, ilusiones y fantasías se cerró.

Pasaron algunos años para que me encontrara con aquel cuadernito viejo, no pude dejar de leer, leer y leer todo aquello que escribí. Mi corazón se agitó, sentí añoranza de aquellos tiempos donde no limitaba mi mente y al mismo tiempo me sorprendió descubrirme como "Una pequeña pero gran escritora".

Agradezco enormemente a esos amigos que me mostraron el camino. Ahora escribo para mí, escribo lo que siento, lo que me motiva y lo mejor de todo es que cada día lo disfruto más.

;)