Pasado un tiempo algunos nos damos cuenta de que la Felicidad no depende de algo o alguien, o más bien si depende de alguien, pero ese alguien somos nosotros mismos. Es ahí cuando nos detenemos y vemos todo el tiempo perdido detrás de superficialidades, detrás de personas que así como llegan a nuestras vidas, se van...
En realidad ese tiempo que creemos perdido representa el camino al aprendizaje, es todo lo que tuvimos que vivir y padecer para tener la madurez de decir "Mi felicidad depende exclusivamente de mi". Así de simple y sencillo! Nuestra actitud ante la vida y las circunstancias son las que marcan el grado de felicidad o desdicha que podemos sentir.
Es abrir los ojos ante lo que tenemos, aceptarlo, sonreír y dar gracias por ello. Es caminar oyendo la música que emana de nuestro ser, es trabajar poniéndole pasión a esa tarea, es ver al desconocido y ofrecerle un saludo y una sonrisa, es ver en los ojos de un niño la inocencia del actuar, es decirle te quiero acompañado de un fuerte abrazo a cada miembro de la familia, es compartir un almuerzo cargado de amenas conversaciones, es sentir emoción al ver la lluvia caer, es ver la hermosura del sol ocultarse cada atardecer, es amar y dejarse amar en la misma proporción, es vivir el Hoy el Aquí y el Ahora.
Yo le dije "Acepto" a la felicidad :)